| Sin duda, la iglesia parroquial de
San Bernabé es la construcción más representativa de la villa de El
Escorial. Fue edificada a finales del siglo XVI, por orden del rey Felipe II, según las trazas de Francisco de
Mora, antiguo discípulo de Juan de Herrera. Conserva el aire escurialense característico,
con sus sobrios muros de granito procedente de las canteras próximas a la Peña el Remendao y
la Cruz de la Horca, y las cubiertas de pizarra.
Financiada por el monarca Prudente, la obra
principal de esta iglesia fue ejecutada en un tiempo récord -entre 1594 y 1595- por los
mismos maestros canteros, albañiles y carpinteros que habían trabajado en la construcción
del monasterio. El 21 de septiembre de 1595 el
templo fue bendecido por el obispo de Segovia. Su arquitectura austera consta de una única
nave con apoyos laterales que se utilizan para crear capillas rematadas por arcos de medio
punto y sobre ellos lunetas que facilitan la entrada de luz al interior. El techado principal
es una bóveda de cañón con arcos fajones.
Al fondo, el presbiterio y el altar mayor se encuentran en un nivel más elevado, pero
cubiertos por una bóveda de cañón de tamaño más reducido que la bóveda de la nave. El
altar mayor cuenta con un notable retablo, según diseño de Francisco de Mora, que incluye
como tema central una gran representación del martirio de San Bernabé y otras escenas de la
vida del santo, ejecutadas por el artista conquense Juan Gómez (1555-1597). A la derecha del
altar mayor se encuentra la sacristía, y en el lado izquierdo la capilla de Nuestra Señora
de la Herrería, Patrona del lugar.
Del vestíbulo, por el que se
accede a la nave principal, parte una escalera lateral hacia el coro, situado en el nivel
superior. En él había un órgano que lamentablemente resultó destruido en el siglo XX, en
el transcurso de la guerra civil española (1936-1939). Por lo demás, la
fachada externa de sillar de granito destila armonía y sencillez en una composición de tres
volúmenes de corte muy clásico, con el cuerpo central coronado por un frontón triangular,
mientras que los laterales se prolongan en dos elegantes torres de piedra con chapiteles
apizarrados y rematados por una bola con aguja. |