La Buganvilla Restaurante Charolés

 

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Monasterio. Casa del Rey

Avda. de Don Juan de Borbón y Battenberg, 1 Tel: 91 890 59 02 - 91 890 59 03 - 91 890 59 05. Horario de visitas: martes a sábado, de 10:00 a 18:00 (verano, a 19:00). Lunes cerrado. Tarifas Monasterio: visita libre 8 €, visita guiada 10 €  Tarifa gratuita visita libre: ciudadanos UE (miércoles), menores de 5 años, visitas concertadas de centros de enseñanza. Palacio de los Borbones (dentro del Monasterio): sólo visitas concertadas, de martes a sábado. Tel 91 890 59 03. Tarifa: 3,6 €.

Más información sobre horarios y tarifas en web del Patrimonio Nacional

Se consideran dos partes para la zona de palacio: la de carácter público o administrativo, luego habilitada como Palacio de los Borbones, y la residencia real o Casa del Rey. Esta última se corresponde con el mango de la parrilla que forma la planta del monasterio, abarcando el presbiterio de la basílica. La parte administrativa ocupa una de las zonas de claustros, en torno a la torre noroeste y el llamado Patio de Palacio o de Coches, en cuyas galerías oriental y meridional cuelgan dos ciclos de batallas relativos a la época de Felipe II, uno flamenco del siglo XVII sobre la Campaña de los Países Bajos, y otro de Luca Cambiaso sobre la Victoria de Lepanto. Esta zona palaciega se comunica con la Casa del Rey por medio de la Sala de Batallas (55m de longitud, 6m de ancho y 8m de alto), concebida por Juan de Herrera como galería real privada. Sus paredes están decoradas con frescos de batallas contra el Islam y contra los franceses, obra de Niccolo Granello, Fabrizio Castello, Lazzaro Tavarone y Oracio Cambiaso.

La parte residencial del palacio o Casa del Rey abraza la cabecera de la Basílica y sobresale con discreción en la fachada meridional. Su ubicación, apartada del resto de las dependencias del monasterio, goza de estupenda luz natural y mantiene el esquema original de Juan Bautista de Toledo, mostrando voluntad de intimidad y aislamiento.

Aquí se recluyó el rey Felipe II los últimos años de su vida, cuando la gota le limitó seriamente su actividad y movimientos. Se trata de aposentos concebidos como una villa de campo, muy en comunicación con el jardín y la huerta. La vivienda se organiza en dos plantas en torno al llamado Patio Real, de modo que las habitaciones de invierno quedan en la planta superior y las de verano en la planta baja.


Las alcobas del rey y de la reina están orientadas de modo que desde sus respectivos oratorios se podía ver el altar mayor de la basílica. El cuarto de la Reina, en el lado norte, se llama también de la Infanta, ya que fue utilizado por Isabel Clara Eugenia tras enviudar su padre por última vez en 1580. La austeridad y aislamiento de estas cámaras no implica ausencia de importantes obras de arte. En el cuarto de la Reina, orientado al jardín del mismo nombre, se encuentran retratos de Isabel Clara Eugenia y su hermana Catalina Micaela por Pantoja de la Cruz, así como un órgano o realejo de manufactura flamenca con el escudo de armas de Felipe II. El cuarto del Rey comunica con el de la Reina por detrás de la basílica y conserva el zócalo de azulejos de Talavera original.

En la antesala hay varias pinturas religiosas bastante notables de artistas como Juan Correa Villar, Ruiz Gómez y del taller de los Bassano, así como la silla convertible en litera que Felipe II utilizó para sus desplazamientos durante los últimos años de su vida. La sala de Audiencias, hoy llamada de Retratos, conserva unas sillas chinas plegables y desmontables de la época Ming (1570). Las paredes tienen importantes retratos de Carlos V (1599, Pantoja de la Cruz, copia de un original de Tiziano), Felipe II (1557, Antonio el Moro o Anton van Dashorst Mor), Felipe IV niño (1612, Bartolomé González) y Carlos II (1675-76, Carreño de Miranda). Destacan también sendos retratos de Juana de Austria (atribuido a Sánchez Coello) y Don Juan de Austria (Pantoja de la Cruz, de un original de Sánchez Coello). Otra joya artística son las soberbias puertas que comunican la Sala de Retratos con la Galería de Paseo (35m) y luego con la Sala del Rey. Regalo del emperador Maximiliano II, son puertas pareadas con marquetería alemana, en madera de arce, nogal, haya, peral y ebonizada. La larga galería tiene grabados de mapas del geógrafo Abraham Ortelius. Dos salas interiores paralelas a la galería muestran diversas obras de los siglos XVI y XVII, como La Virgen y el Niño, de Quintin Metsys, y el Cambista y su mujer (1538), de Marinus van Reymerswaele.

La Sala del Rey o Antecámara tiene varios paisajes de las casas de Felipe IV en torno a Madrid, como El Pardo, Aranjuez y Valsaín. Desde esta sala se llega a la Cámara de Felipe II, que tiene las mejores vistas desde el monasterio, al este y al sur. Esta cámara está amueblada de acuerdo con la época y conserva diversos objetos personales del monarca, como el reloj de custodia en bronce (1583), cuya esfera es sostenida por una figura femenina. Cuenta asímismo con diversas pinturas del XVI de inspiración religiosa, en su mayoría flamencas e italianas, de autores como Benvenuto Tisi, Gerad David, Pantoja de la Cruz y Vrancke van der Stockt. Destaca también un retablo de ébano, plata y bronce, regalo de la Gran Duquesa de Toscana al rey en 1586, además de sendas arquetas de los siglos X y XII.

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