Restaurante Charolés

 

Valle de los Caídos

Panorámica de Cuelgamuros

Valle de Cuelgamuros, Carretera de Guadarrama (M-600). 28209 San Lorenzo de El Escorial-Madrid Teléfono: 91 890 54 11 Abierto de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas (en verano, hasta las 18:00). Basílica abierta de 10:00 a 17:30 (en verano, a 18:30). Tarifa general 5,00 €. Tarifa reducida 4,00 € (grupos agencias de viajes). Tarifa mínima 2,50 € (menores de 16 años, estudiantes, carnet joven europeo, jubilados, mayores de 65 años, grupos de centros de enseñanza con monitores, etc). Tarifa gratuita: ciudadanos UE (miércoles), grupos concertados de centros de enseñanza, menores de 5 años.

Aproximadamente a 8 kilómetros de San Lorenzo de El Escorial por la carretera de Guadarrama (M-600), se encuentra el acceso a Cuelgamuros, más conocido como Valle de los Caídos, monumento funerario de colosales dimensiones que Francisco Franco hizo construir después de la guerra civil española (1936-39). Desde la entrada, se asciende por una carretera interior hacia la gran basílica subterránea, excavada en la roca. La construcción está coronada por una enorme cruz de piedra. En el lugar hay aproximadamente 50.000 tumbas de combatientes de uno y otro bando rigurosamente documentadas, en recuerdo de un pasado doloroso y trágico para los españoles.

Los juanelos, monolitos de 12 metros labrados de una sola pieza, en tiempos de Felipe II Vista trasera desde el monte Abantos La abadía de los benedictinos y la hospedería se encuentran situadas detrás de la Basílica
Detalle del león de San Marcos San Mateo Las figuras de los evagelistas situadas al pie de la cruz miden 18 metros
San Juan El conjunto del monumento ofrece un aspecto grandioso y solemne San Marcos
La Pietá de Juan de Avalos mide 12 metros de largo por 5m de alto. Sobre la gigantesca puerta de bronce, una Pietá labrada en piedra negra por Juan de Ávalos Lonja lateral del monumento
Poco después de enfilar la entrada al valle, a los lados de la carretera, se observan cuatro monolitos cilíndricos de 11,5 m de altura y 1,5 m de diámetro, los llamados "juanelos", labrados cada uno de ellos de una pieza por encargo de Felipe II a Juanelo Turriano, quien había sido relojero de Carlos I. Todo el Valle constituye un bello parque natural que por sí mismo ya merece una visita. La construcción del monumento comenzó en 1940, bajo la dirección del arquitecto Pedro Muguruza, a quien desde 1950 sustituyó Diego Méndez. Las obras finalizaron en 1958 y el conjunto fue inaugurado en abril de 1959.
Gran puerta de bronce.de la basílica. Los espíritus de los guerreros velan el sueño de los muertos Los espíritus de los guerreros velan el sueño de los muertos Los espíritus de los guerreros velan el sueño de los muertos
San Esteban Nave de la basílica, excavada en el granito del Guadarrama Tumba de Francisco Franco, al pie del altar mayor Santa Bárbara
En el exterior del monumento, al otro lado de la cruz, se encuentran el monasterio de la orden de los benedictinos, religiosos encargados de cuidar la basílica, y una hospedería. Se puede llegar a la base de la gran cruz de granito en funicular o a pie. A una altura de 25 m se encuentran las formidables figuras de los cuatro evangelistas, cada una de ellas de 18 m, realizadas por Juan de Ávalos. Más arriba, las cuatro virtudes cardinales. Existe un ascensor que sube por el interior de la cruz, cuya altura total es de 150 m (300 m desde la explanada de la basílica). Los brazos de la cruz miden 46 m de un extremo a otro, lo que desafía las leyes de la física.
Natividad de la puerta de bronce Apóstoles de la puerta de bronce (Felipe, Bartolomé y Mateo) Apóstoles de la puerta de bronce (Pedro, Andrés y Santiago el Mayor)
Apóstoles de la puerta de bronce (Simón, Matías y Judas Tadeo) Apóstoles de la puerta de bronce (Juan, Tomás y Santiago el Menor) Apóstoles de la puerta de bronce
Sobre la entrada de la basílica hay una Pietá de 12 m de longitud y 5 m de altura, obra de Juan de Ávalos, realizada en piedra negra de Calatorao (Zaragoza). La puerta de entrada, en bronce macizo, presenta soberbios bajorrelieves de los doce apóstoles y los misterios del Rosario, y es obra de Fernando Cruz Solís. La puerta mide 10,40 m de alto por 5,80 m de ancho y pesa 30 toneladas. La reja que da paso al vestíbulo de la nave, obra de José Espinós Alonso, mide 11m por 11m y está formada por tres cuerpos, con representaciones de cuarenta santos y la figura del apóstol Santiago en el centro. En el vestíbulo, los ángeles que hacen guardia, de bronce macizo, miden 6 m y son obra de Ángel Ignacio González.
Una de las seis capillas laterales Cada capilla está dedicada a una advocación de la Virgen María Ángeles de bronce macizo de 6 m de altura hacen guardia en la entrada del monumento
Tapiz alegórico del Apocalipsis Los ángeles guardianes son obra de Ángel Ignacio Sánchez Tapiz alegórico del Apocalipsis
La cripta tiene 262 m de profundidad. La nave principal se dividide en cuatro tramos, con seis capillas laterales dedicadas a diferentes advocaciones de la Virgen. En los murales hay ocho tapices tejidos en oro, plata y lino, realizados por Guillermo Pannematier en el siglo XV con temas del Apocalipsis. Estatuas dolientes de piedra, realizadas por Antonio Martín y Luis Sanguino, representan a los manes legendarios, espíritus encargados de velar el sueño eterno de los combatientes, desde la cornisa que domina la entrada al crucero. A la izquierda se sitúa la capilla del Santísimo, con un sagrario de plata y esmaltes de José Espinos Alonso. A la derecha, la capilla del Cristo Yacente tiene una escultura de Cristo, en alabastro, y también las de San Juan y la Magdalena, en madera policromada, de Ramón Lapayese.
La cúpula central tiene una altura de 42 m y su diámetro es de 40,7 m. Está decorada con un mosaico policromado formado por más de 5 millones de piezas de cerámica, que representan varios grupos de figuras y un pantocrator central, obra de Santiago Padrós. Abajo en el centro queda el altar mayor, auténtico corazón del monumento, coincidiendo con la vertical de la gran cruz exterior. Al pie del altar se encuentran las tumbas de Francisco Franco Bahamonde y José Antonio Primo de Rivera. Detrás, el coro cuenta con 70 asientos de madera labrada y dos esculturas de San Benito y San Francisco, obra de Ramón Lapayese. A ambos lados, las capillas, con más esculturas, albergan restos de combatientes de la guerra.

El Valle de los Caídos es uno de los monumentos del Patrimonio Nacional que más visitantes recibe cada año.



Los pueblos que olvidan su pasado
están condenados a repetirlo

Parrilla Príncipe
Bar - Restaurante LA CHISTERA

 

 

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