| Las Machotas son dos elevaciones aparentemente
peladas y rocosas, de tamaño discreto. Se encuentran situadas al sur de El Escorial, formando uno de los extremos
del circo montañoso que envuelve parcialmente el Real
Sitio. La Machota Alta o Pico del Fraile apenas cuenta con una altitud de 1.465
metros. La altura de la Machota Baja (también Machota Chica) es de 1.410 metros. Esta última
es una montaña rotunda y maciza, de aspecto dramático. De ella, los canteros de la comarca
han extraído muchas toneladas de granito a lo largo de los siglos. A sus pies, en la ladera
sur, se encuentra la pequeña localidad de Zarzalejo
y, un poco más abajo, la colonia de Zarzalejo-Estación, también conocida como Pajares, por
donde pasa la línea de ferrocarril Madrid-Ávila.
La ruta de las Machotas
La ruta de las Machotas se ha hecho muy popular entre los
madrileños aficionados al senderismo, por la variedad del recorrido y la calidad de sus
paisajes. La subida propiamente dicha comienza desde la Silla de
Felipe II y no ofrece dificultades técnicas: se continúa unos metros más allá
del aguaducho y luego se deja atrás la vieja Casa del Sordo (una antigua construcción en
estado semiruinoso, antaño habitada por los guardas de La
Herrería) hasta llegar a la entrada de la finca Los Ermitaños. Desde aquí, hay
que subir a través de un denso quejigal, siguiendo siempre la tapia de piedra. También
veremos enebros dispersos, abundantes helechos y musgo sobre las piedras. La senda no tiene
pérdida. Luego viene una última rampa, tal vez algo dura para los excursionistas
ocasionales, y ya estamos en el paso de Entrecabezas, que, como su propio nombre indica, cruza
entre las dos montañas.
En este punto, ya no queda más remedio que
decidir definitivamente a cuál de las dos Machotas queremos subir. Los nerviosos en una
mañana tienen tiempo suficiente para coronar ambas cumbres.
El ganado vacuno campa a sus anchas por toda esta zona y acude a abrevar en un viejo
pilón de cinco senos, cuyo origen nadie recuerda. El agua que sale por el caño es buena. El
paisaje reconforta: desde cualquiera de las dos cimas, en particular desde la Machota Baja, se
contemplan vistas extraordinarias. En días claros es posible distinguir Madrid en el
horizonte e incluso reconocer algunos edificios singulares, como las torres inclinadas de la
Plaza de Castilla (mejor con prismáticos).
En una y otra cima hay sendos cuadernos de
firmas, para que la gente escriba sus ocurrencias y buenos deseos para el género
humano. Un asiduo del lugar se encarga de transcribir el contenido de los cuadernos y
publicarlo en su página de Internet, donde también hay información muy detallada sobre
recorridos de montaña y buenas fotografías.
Es costumbre realizar el regreso bajando a La Estación de
Zarzalejo y desde allí rodear la Machota Baja siguiendo el trazado de la calzada romana, hasta tomar el Camino del Chicharrón
que corre en paralelo a las vías del tren. |