| En la finca de El Campillo,
próxima a San Lorenzo de El Escorial,
se encuentran los restos de una antigua villa medieval de la casa de Trastamara, que
quedó despoblada en tiempo de Felipe II,
cuando sus construcciones y tierras circundantes fueron adquiridas por el monarca durante
los últimos años de su reinado, conjuntamente con las tierras de Monesterio, con el propósito de anexionarlas
al perímetro del Real Sitio.
Se conservan la casa-fortaleza
muy reformada, las caballerizas, la iglesia de la Santísima Trinidad o ermita de Santa
Filomena con su maravilloso campanario y la fuente del Camino Real o colada de Villalba.
Durante los años siguientes a la muerte de Felipe II, el lugar quedó como finca de caza,
para descanso y ocio del clero y la realeza.
Durante el reinado de Felipe IV se llevaron a
cabo obras de remodelación y ampliación de la casa-fuerte de Campillo y edificios
aledaños. De aquella época, se expone en el Museo del Prado de Madrid un paisaje al
óleo (1655-1660) del artista Benito Manuel de Agüero, en el que los edificios de El
Campillo se distribuyen por el espacio con maestría gracias al empleo de una luz dorada
que difumina al fondo los contornos de la sierra de Guadarrama.
Actualmente el caserón del
Campillo y sus jardines, así como las edificaciones adjuntas de los siglos XIII al XVI,
están gestionados por una empresa dedicada a la celebración de eventos y convenciones.
En las dehesas y fresnedas vecinas pastan toros de lidia de varios hierros, y también
caballos. Asímismo, en la vecindad de Campillo se sitúa el Camping El Escorial,
en cuyas instalaciones espléndidamente dotadas es posible disfrutar de estancias en
tienda de campaña o en bungalow rústico. |