La
abundancia de arroyos y manantiales en las laderas que circundan el monasterio fue una de las razones que
hizo al monarca Felipe II decidirse por este
emplazamiento. Se construyó una red de captación de aguas que incluía diversas arcas y presas,
suficientes para abastecer todas las dependencias del Real Sitio. El arroyo del Batán entrega sus
aguas a una presa emplazada en una zona paradisíaca, más bien poco conocida, separada del bosque de la Herrería por las alambradas del Club de
Golf y el desnivel de la carretera de Ávila. |